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la felicidad decision

Mi trabajo se ha convertido en el lugar de escapatoria. Hoy después del día duro de ayer me desperté pensando si sería capaz de vestirme, de enfrentarme al día que me esperaba, si sería capaz de articular palabra cuando tuviese que explicar algo, pero en cuanto llego a mi trabajo su energía, la de mis alumnos, me transforma: pues me enfadan, me irritan, me hacen reír y me enternecen en un proceso repetitivo, purgándome así de mis emociones tan enquistadas en una linealidad de pensamiento negativo innecesario

Enfadarme me sienta bien, porque además me he dado cuenta de que les importo. De camino pensaba que si sería o no eficaz decirles que no tengo un buen día llegando a la conclusión de que eso no daba resultado.

Llegué 20 minutos antes para preparar la clase y así contar con esa ventaja dada mi poca energía q creía que tenía para realizar mi trabajo bien. No empezó demasiado bien porque les pedí que se movieran de su sitio para que Bea y Álex hiciesen un trabajo juntos, pero nadie quería moverse de su silla, así que en lugar de cabrearme con ellos simplemente me puse nerviosa, más q nada porque soy consciente de que esa situación en otro momento de mi vida sabría cómo llevarla, me vi débil y entonces opté por ser sincera: «porfa, q no tengo para nada un buen día» (dije mirando para abajo sin nada de peso y con poquísima autoridad, simplemente lo dije con la mayor naturalidad con la que podía expresarme.

Me miraron, me vieron y al notarme actuaron de una manera que no esperaba en absoluto, pues habían empatizado: Alba accedió a cambiar de sitio, entre resignada y a la vez preocupada de que yo me pudiera sentir tan mal por no cambiarse de sitio o enfadarme con ella, pues sabe que la aprecio mucho. Además el resto también reaccionó de una manera tremendamente comprensible, me decían:» Xoana, ¿cuándo termines con Álex puedes ayudarme?», esperando a interrumpirme en una explicación con un respeto enternecedor. “Podéis o debéis hacer un descanso. Si es en el aula os doy dos minutos, si es en la calle 5, porque aquí molestáis» dije.

La convivencia hoy fue resucitadora, no entre feliz, no intenté disimular, pero normalmente trato de regalarles mi alegría, siempre un » que tal estáis y un preocuparme por ellos» diario y hoy, que fue la excepción, comprendí que lo aprecian. Esto para mí fue la mejor sensación que he tenido desde hace 3 días. El regalo que me han hecho hoy mis alumnos no lo saben bien ellos

Xoana Goicoa

Licenciada en filología hispánica. Máster en aptitud pedagógica y máster universitario en lingüística y sus aplicaciones. Experiencia en academias, colegios, asociaciones, universidades y en el extranjero.

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